Cuenta la historia que un grupo de niños
asistió a clases como todos los días, pero no fue un día común. Para ese día su
maestra había preparado una clase especial, les hablaría del cuidado de los
dientes.
Les contó la importancia del cepillado y que
una buena salud bucal hace un bienestar general.
Felipe que era un niño muy curioso y prestaba
mucha atención, se quedo pensando en esas bacterias que la seño tanto les había
hablado. Y si la seño lo dice es.
Ya no era por curioso estaba preocupado, una
invasión de bacterias extraterrestres acabaría con los dientes de los niños y
él no podría permitirlo. Se vería como su abuelito ¡Qué horror!
Al llegar a su casa pidió a su mamá que
llamara a la casa de Celina, su mejor amiga. Le comentó lo que sucedía. A su
vez la niña le pidió a su papá que le mandara un whatsapp al papá de Juan Pedro
y al papá de Paloma, diciéndoles que vayan a la casa que él tenía que decirles
algo importante.
No podían creer lo que estaba pasando,
vendrían en sus naves interplanetarias; no solo perjudicaría a los niños sino
también, al mayor coleccionista de dientes del mundo: “El Ratón Pérez”.
Se juntaron en la casa de Celina que era la
única que tenia wifi y podrían estar planeando en su habitación sin que ningún
adulto sospeche.
Buscaron en libros, en internet, consultaron
a la tía de Paloma que era odontóloga infantil y hasta localizaron al Ratón
Pérez por Facebook.
Juntos
decidieron darle pelea a las bacterias y formaron el grupo “LOS DEFENSORES DE
LOS DIENTES”.
El Ratón Pérez pasó a ser el líder del grupo,
porque era el mayor y porque las bacterias lo dejarían en la ruina, sería su
fin.
Idearon panfletos, carteles, cuentas de
facebook, twiter e instagram, crearon blog, se asociaron a la empresa Colgate y
hasta dictaban cursos virtuales de cómo realizar un cepillado perfecto.
Filmaron videos, sacaron fotos, mandaban cadenas por whatsapp, regalaban
cepillos de dientes y pasta dental. Crearon campañas y hasta llevaron al
congreso un proyecto de ley.
Nunca se daban por vencidos y nunca lo
harían. Estaban convencidos de que la tecnología los ayudaría en su lucha.
Desde
entonces cada día, después de cada comida y todas las noches se encargan de dar
pelea a esta invasión que no tiene fin.
FIN
