lunes, 19 de septiembre de 2016

Los defensores de los dientes


  Cuenta la historia que un grupo de niños asistió a clases como todos los días, pero no fue un día común. Para ese día su maestra había preparado una clase especial, les hablaría del cuidado de los dientes.
  Les contó la importancia del cepillado y que una buena salud bucal hace un bienestar general.
  Felipe que era un niño muy curioso y prestaba mucha atención, se quedo pensando en esas bacterias que la seño tanto les había hablado. Y si la seño lo dice es.
  Ya no era por curioso estaba preocupado, una invasión de bacterias extraterrestres acabaría con los dientes de los niños y él no podría permitirlo. Se vería como su abuelito ¡Qué horror!
  Al llegar a su casa pidió a su mamá que llamara a la casa de Celina, su mejor amiga. Le comentó lo que sucedía. A su vez la niña le pidió a su papá que le mandara un whatsapp al papá de Juan Pedro y al papá de Paloma, diciéndoles que vayan a la casa que él tenía que decirles algo importante.
  No podían creer lo que estaba pasando, vendrían en sus naves interplanetarias; no solo perjudicaría a los niños sino también, al mayor coleccionista de dientes del mundo: “El Ratón Pérez”.
  Se juntaron en la casa de Celina que era la única que tenia wifi y podrían estar planeando en su habitación sin que ningún adulto sospeche.
  Buscaron en libros, en internet, consultaron a la tía de Paloma que era odontóloga infantil y hasta localizaron al Ratón Pérez por Facebook.
Juntos decidieron darle pelea a las bacterias y formaron el grupo “LOS DEFENSORES DE LOS DIENTES”.
  El Ratón Pérez pasó a ser el líder del grupo, porque era el mayor y porque las bacterias lo dejarían en la ruina, sería su fin.
  Idearon panfletos, carteles, cuentas de facebook, twiter e instagram, crearon blog, se asociaron a la empresa Colgate y hasta dictaban cursos virtuales de cómo realizar un cepillado perfecto. Filmaron videos, sacaron fotos, mandaban cadenas por whatsapp, regalaban cepillos de dientes y pasta dental. Crearon campañas y hasta llevaron al congreso un proyecto de ley.
  Nunca se daban por vencidos y nunca lo harían. Estaban convencidos de que la tecnología los ayudaría en su lucha.
Desde entonces cada día, después de cada comida y todas las noches se encargan de dar pelea a esta invasión que no tiene fin.





                                                                     FIN





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